Los que se van. Especies argentinas en peligro, Guacamayo violáceo o azul

by Juan Carlos CHEBEZ. Published as part of a series in 1994 by Editorial Albatros, Buenos Aires, Argentina (Pages 43-47)

(Website editor: Juan Carlos Chebez is a distinguished ornithologist employed by the national parks authorities in Argentina, whom I finally met at the Latin American Ornithologists' Convention in Asunción in 1995. I had received the following text from Claudio Bertonatti of the Fundacion Vida Silvestre Argentina soon after it was published in 1994, but mislaid it during a house move. Having recently discovered it in another house move, I present it here for interested website visitors. An English translation of the original Spanish text will follow shortly)

Guacamayo violáceo o azul
Nombre científico: Anodorhynchus glaucus (Vieillot,1816)
Clase: Aves
Orden: Psittaciformes
Familia: Psittacidae
Estatus internacional: En peligro (Presuntamente extinguido)
Estatus nacional: En peligro (Presuntamente extinguido)
C.I.P.A.: Amenazada
Cites: I
Otros nombres vulgares: "Guambá-hovíg" o "guaá-hoví (guaraní), guacamayo celeste, ara azul; "arará", "arapachá" o "araracá" (guaraní), arará celeste, arará azul pequeño.

Características

Este psittácido constituye e1 representante más austral del genero Anodorhynchus. El mismo estaba originalmente integrado por otras 4 especies:Anodorhynchus purpurascens y A.. coeruleus (especies ya extinguidas que habrían habitado las Islas Guadalupe y Jamaica en Las Antillas), A.leari (restringido al Raso da Catarina en el nordeste del Brasil) y A. hyacinthinus (ampliamente distribuida en el centro de Sudamérica).

Nuestra especie se caracteriza por su menor tamaño (680 a 740 mm.de largo total) y diferencias de tonalidades en la coloración del plumaje que era predominantemente azul verdoso con un matiz grisáceo en la cabeza y el cuello y un tinte algo parduzco sobre la cara, garganta y parte superior de1 pecho. Según algunos autores la coloración de la garganta tiende al negruzco,.el abdomen es verdoso y las cobijas internas del ala son negro sepias. Bien contrastante resulta la zona periocular desnuda y la mancha de la base de la mandíbula amarillo-cromo pálida, a1 igual que una faja angosta que la bordea. E1 pico es bien grande y robusto de 65 a 70 mm. de color negro, igual que el iris, los tarsos y los párpados. Sería en su aspecto muy similar a Anodorhynchus leari pero algo más claro. No obstante su asombroso parecido, últimamente se tiende a considerar que ambos guacamayos constituyen una superespecie. La cola para algunos autores llegaría a los 400 ó 430 mm. de largo, con rectrices centrales de hasta 39,5 mm.

Hábitat
En cuanto al habitat de la especie se ha señalado áreas de parque con isletas de monte, rodeadas de pajonales y esteros o las zonas con palmares siernpre cerca de ríos con barrancas pronunciadas. Según Olrog (1984) sería típico de las sabanas y bosques de pino paraná (Araucaria angustifolia) pero no sabemos en qué registros se basó para hacer tal afirmación.

Distribución
Su distribución original abarcaba, según la poca información existente el este de Paraguay, e1 sur de Brasil (estados de Santa Catarina y Rio Grande do Sul), el nordeste argentino (sur de Misiones, norte y centro de Corrientes hasta los esteros Batel y, probablemente, este del Chaco, según una única cita solo nominal y vaga del Comandante Fontan, y el norte del Uruguay (departamento de Artigas).

Rasgos etoecológicos
Según Azara (1805) la especie excavaría cuevas en las barrancas de los ríos o en troncos de árboles secos donde depositaría 2 huevos. Sobre sus costumbres es muy poco lo que se sabe, De Moussy (1860) la halló muy asociada a los palmares de yatay, donde además se alimentaban. Orfila (1936) la considera en cautiverio "poco sociable sin ser arisco" y destaca que irritan enseguida, atacan a picotazos cuando se los alimenta, son silenciosos y reposados por lo general largo rato en un mismo sitio sin moverse. Por el contrario Sánchez Labrador (1767) la considera una especie muy mansa e inteligente al domesticarse, y relata las increíbles habilidades casi humanas de un ejemplar que vivió algún tiempo en la reducción de "La Concepción de Nuestra Señora". También tiene esta especie fama de glotona y se cree que su nombre guaraní es "arapachá" que significaría "el que está todo el día hartándose" ( de "ara", día, tiempo y "pachi" harto).

Situación
La especie fue bautizada por la ciencia en 1816 por Vieillot en base a la descripción que hace de él Azara (1805) quien lo llama "El azul" aclarando que "todo el resto sin excepción es celeste encima y lo mismo debajo, aunque menos vivo, ero en la oposición de la luz cambia en verde mar" de allí que Vieillot lo denominara glaucusrecordando aquella coloración. Según el célebre Azara, habiá observado este guacamayo en parejas entre los 27 y 30º de latitud sur y nunca más al norte pero aclara que tenía referencias due por el sur llegaba hasta los 33,5º L.S. (sur de Entre Ríos). Debido a esto la localidad típica de la especie fue fijada anos más tarde en los alrededores de la ciudad de Corrientes. El viajero y naturalista francés Alcides D'Orbigny (1835) señala repetidas veces esta especie al visitar la provincia de Corrientes y la reconoce eon el nombre guaraní de "Araracá". La localidad más austral donde la encuentra parece ser el Rincón de Batel (Departamentos San Roque y Concepción) en el centro-oeste de la provincia litoraleña en 1827. También la observó en los alrededores de la ciudad de: Corrientes y en la proximidad de Itá-Ibaté, remontando el Río Paraná (en esta última localidad en compañiá de Ara chloroptera). En Corrientes D"Orbigny llega inclusive a tener oportunidad de probar la carne de la especie: "tan coriácea que no podiá comerla" De Moussy (1860) la halló en Corrientes donde la señaló alimentándose del yatay (Butia yatay) a mediados del siglo pasado.

Previo a las menciones de estos naturalistas el padre jesuita Sánchez Labrador (1767) se refiere a ella diciendo: "hay muchísimas de estas aves en los bosques de la orilla oriental del Río Uruguay; en las selvas del Río Paraguay se ven raras".

Fontana (1881) señala el Ara glauca para el Chaco sin dar datos concretos. En Paraguay se conoce su existencia no sólo por los datos de Azara y Sánchez Labrador, sino también por los ejemplares del Museo Británico de Historia Natural procedentes de éste país: dos del Museo de Historia Natural de Nueva York que llegaron desde Paraguay al Zoo de Londres en 1886 y 1898 respectivamente. En el Museo de Historia Natural de Paris existe un único ejemplar procedente de Corrientes (y seguramente colectado por D'Orbigny) y dos procedentes de Paraguay, que pudo consultar Orfila (1936), en el Museo Argentino de Ciencias Naturales. Ya en 1895 Holmberg la considera en la Argentina una especie muy rara. En Brasil, Sick (1985) no pudo hallar registros de la especie en la zona del Rio Paraná pertenecientes a dicho país y los únicos registros que señala son los de Sellow, quien manifiesta que entre diciembre y enero de 1823 y 1824 una "arará azul" nidificó en los paredones del puerto de Caçapava (Rio Grande do Sul) y el de Saint Hilaire quien señaló un "arará" pequeño de plumaje azulado en Santa Catarina en 1820 y que podría referirse a esta especie. Según Orfila(1936) el ejemplar existente por entonces en el Zoo de Buenos Aires y al que llegó a fotografiar podría provenir del Brasil. Recientemente Andres Contreras refiriéndose a la especie en Corrientes señaló: "Hablando con ancianos pobladores de Las Lomas, todavía recordaban haber visto alguno a principios de siglo. Debo a Don Félix Contreras González referencias a la presencia de algún ejemplar en los bosques del Riachuelo entre 1900 y 1910".

Zotta (1937) lo señaló para Paraná en Brasil y el departamento Artigas en Uruguay, país en el cual Orfila dudaba de su existencia. En el norte de dicho país Raúl Vaz-Ferreira habría efectuado el último registro visual de la especie en libertad en el año 1950 (Nores e Yzurieta, en prensa).

Habiendo transcurrido más de 30 años sin noticias de la especie, tanto Sick (1985), como Nores e Yzurieta (en prensa) y Olrog (1984) consideran que el guacamayo podría estar virtualmente extinguido. Los motivos de su declinación son más enigmáticos aún, por acontecer en una época en que las modificaciones ambientales todavía no eran de importancia (fines del siglo XIX).

Se cree que el aumento de la navegación y el poblamiento de las costas del Paraná donde se alzan entre otras las ciudades de Resistencia, Corrientes y Posadas y las del alto Uruguay lo habría privado de áreas tranquilas aptas para la nidificación. También la caza debe haber tenido un impacto significativo debido a su aspecto y tamaño imponentes, inclusive vemos en las notas ya citadas de D'Orbigny que se lo llegaba a capturar como recurso proteico aunque su carne no fuera de las más gustosas. La extracción de pichones para criarlos como mascotas tiene antigua data y ya nos la evidencia en la época de las reducciones jesuíticas Sánchez Labrador en e1 siglo XVIII y fue continuada hasta fines del siglo XIX, con el envío a zoológicos europeos de algunos ejemplares. Esto lo prueban los guacamayos violáceos ya citados que arribaron al Zoo de Londres en 1886 y 1898 (este último murió en 1912, es decir, después de 14 años en cautiverio). El Zoo de Amsterdam lo poseyó tradicionalmente y se cuenta con registros de uno muerto en 1862, otro adquirido en 1863 y que murió en 1867 y un tercero que fue incorporado en 1868. El Zoo de Berlin poseyó en 1892 un guacamayo de esta especie. Los últimos ejemplares en cautiverio conocidos fueron el observado por Jean Delacour entre 1895 y 1905 en el "Jardin D'acclimatation" de París y el que estudió y fotografió Orfila en la década del 30 en el Zoo de Buenos Aires. No hay registros recientes de animales cautivos aunque Sick (1985) sospecha que en algunos círculos pequeños de coleccionistas de aves podrían existir ejemplares confundidos probablemente con otras especie vivientes de Anodorhynchus. Cabe aclarar que los traficantes de animales silvestres de Asunción no la pueden obtener más desde la década del 40. Sick conoció un rumor sobre un ejemplar que apareció en los círculos comerciales en 1979, pero no pudo confirmarlo.

Debemos recordar que su pariente el guacamayo azul o jacinto (Anodorhynchus hyacinthinus) es activamente comercializado como mascota. calculándose que en 1978-79 100 a 300 ejemplares por mes habrían entrado a los EEUU. En octubre de 1987 las autoridades chaqueñas confiscaron 19 guacamayos de esta especie que fueron devueltos al Brasil.

No se descarta la posibilidad de que su declinación haya sido causada por alguna epizootia (Ridgely, 1980) del mismo modo que habría ocurrido con la cotorra de Carolina (Conuropsis carolinensis) o bien por problemas genéticos en una población ya disminuída (Sick,1985). En Brasil figura en la lista oficial de especies amenazadas como probablemente extinguidas.

Si bien Nores e Yzurieta (en prensa) y otros ornitólogos que visitaron recientemente el nordeste argentino no han podido hallar indicios de su presencia, no debemos claudicar en la búsqueda de algun población relictual, menos después del redescubrimiento reciente en estado silvestre de su pariente cercano el guacamayo índigo o cariamarillo (Anodorhynchus leari) clasificado en 1856 por Bonaparte en base a un ave cautiva que llegó a Europa y a unos pocos ejemplares comercializados que arribaron posteriormente al mismo continente y a algunos mercados de Brasil; recién en la década del 70 Sick y Texeira (1983) lograron encontrar su "terra typica" en el Raso de Catarina en el nordeste del Estado brasileño de Bahía. Allí las aves nidifican en barrancones rocosos y vivían en bandadas alimentándose especialmente de los frutos de la palmera "licuri" (Syagrus coronata) en un área de vegetación netamente xerófila. Según estos autores la proximidad morfológica deAnodorhynchus leari y A. glaucus obligaría a considerlas una superespecie constituyendo ambas especies poblaciones relictuales distintas, distanciadas entre sí por varios kilómetros donde existiría su congénere algo más diferenteAnodorhynchus hyacinthinus.

Casos como éste nos obligan a seguir hurgando detenidamente nuestros ríos y selvas marginales en busca de este magnífico exponente de la avifauna argentina.

Para finalizar transcribiremos por completo el resumen de la situación de esta especie hecho por Nores e Yzurieta (op. cit.): "Probablemente extinto, a pesar de que fue abundante en otros tiempos. Solo 3 registros en el siglo XX. Hay remotas posibilidades de que aún subsista en selvas marginales de ríos no navegables".

Bibliografia específica
ANÓNIMO 1984 Contrabando de Araras brasileiras FUND. BRAS. CONSERV. INF. 8 (2):5 Rio de Janeiro
ANÓNIMO 1987 La devolución de 19 guacamayo pide Brasil. Diario LA NACIÓN , 12 de octubre, Bs.As.
ANÓNIMO 1987 Devolverán los 19 gaucamayos que reclamó Brasil. Diario LA NACIÓN , 14 de octubre, Bs.As.
CHEBEZ J.C 1986 Nuestras aves amenazadas 12 El guacamayo violáceo (Anodorhynchus glaucus) NUESTRAS AVES IV (9) 17-20 AOP Bs.As.
CONTRERAS A.O 1990 El araracá en ANTES EL PAISAJE CORRIENTINO MUERA 38: Edit. Aguaradas, Corrientes
PITTMAN. T 1992 The glaucous macaw. Does it still exist? 14.pág. Inf. Inéd.
SICK H. 1979 Découverte de la patrie de l'ara de Lear Anodorhynchus leari. ALAUDA 47 (1): 59-60
SICK H., D.Texieira y L.Gonzaga 1979 A nossa descoberta da patria de arara Anodorhynchus leari AN. ACAD. BRAS. CIENC. 51 (3) 575-576, Rio de Janeiro
SICK H. 1980 About the blue macaws, especially the Lear's macaw. Conservation of new world parrots. PROCEEDING I.C.B.P PARROT WORKING GROUP MEETING. STA. LUCIA (1980) 439-444.
SICK. H y D. TEXEIRA 1980 Discovery of the home of the Indigo macaw in Brazil AMERICAN BIRDS 34 (2): 118-119, 212.
SICK. H y D. TEXEIRA 1980 Discovery of the home of the Indigo macaw Anodorhynchus leari Bonaparte 1856 HORNERO (Núm. extraordinario) 109-112, Bs.As.

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